Retórica
Alberto Rocha
Primera de tres partes
El expresidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, desarrolló una estrategia para el cobro ilegal de cuotas del PAN municipal a través de la fundación fantasma FANAC, con el apoyo del exsecretario Iñigo Ocejo Rojo y el otro tesorero Manuel Janeiro Fernández.
El trío de panistas dejó un legado de corrupción y explotación del cargo, el cual les sirvió para establecer negocios con el ayuntamiento y usufructuar la nómina y las prerrogativas.
La fundación fantasma
A través de una fundación fantasma, denominada FANAC, Rivera y Ocejo utilizaron la estructura técnica y humana del ayuntamiento de Puebla para cobrar las cuotas de partido a los militantes que laboraban en el gobierno de la capital.
Tal acción constituyó un delito, pues el uso de la estructura humana -los trabajadores de la Secretaría de Administración y Tecnologías de la Información- y técnica a cargo de Ocejo -el sistema de pago de nómina y descuento de impuestos y derechos- está prohibido.
Mediante este sistema ilegal, Rivera y Ocejo llegaron a recaudar en masa cerca de tres millones de pesos anuales, solo de las cuotas que aportó el ayuntamiento.
Pero tal operación es ilícita. Los recursos del gobierno municipal, incluso humanos y técnicos, no deben ser desviados, según establece la Constitución Política y los ordenamientos del Código Reglamentario Municipal (Coremun).
El saqueo del PAN
Entre los mecanismos manejados aparecen nóminas falsas, sobrecostos de mantenimiento, y el uso de tarjetas bancarias para el depósito a la fundación. Este sistema además fue automatizado por la oficina a cargo de Iñigo Ocejo.
El 3 de Marzo de 2012, el entonces presidente del PAN Municipal, Gerardo Maldonado informó a Oswaldo Jiménez la intención de Rivera Pérez de cobrar las cuotas de los militantes del PAN a través del pago de nómina.
Continúa mañana...
