Trump vuelve a difundir el bulo de un fraude electoral en EEUU
* El portavoz presidencial repite la afirmación de Trump de que hubo millones de votos ilegales, pero evita decir si se abriría una investigación.
La Casa Blanca defendió este martes la acusación del presidente, Donald Trump, sobre un supuesto fraude electoral, un bulo que ya difundió antes de jurar el cargo. Pero el portavoz presidencial, Sean Spicer, evitó decir si se abriría una investigación al respecto.
En una rueda de prensa, Spicer insistió, sin entrar en detalles, en que el presidente mantiene esta opinión "en base a documentos y estudios que le han presentado tras las elecciones".
El jefe de los republicanos en el Congreso, Paul Ryan, contradijo a Trump al afirmar que "no existe evidencia de fraude electoral". Sin embargo, el líder republicano del Senado, Mitch McConell, declaró que "el fraude electoral ocurre", y que "la noción de que el fraude electoral es algo ficticio es incierta".
Durante una cena en la Casa Blanca este lunes, su primer encuentro oficial con varios congresistas, Trump sostuvo, sin prueba alguna, que millones de votantes ilegales causaron que perdiera el voto popular en las elecciones del pasado noviembre. El mandatario ya sugirió esta falacia a través de un mensaje de Twitter en noviembre, cuando ya era el presidente electo.
A finales de noviembre, Trump dijo en Twitter: “Además de ganar el voto electoral por un triunfo aplastante, también gané el voto popular si sustraemos los millones de personas que votaron ilegalmente”. Este lunes, según el testimonio de algunos asistentes a esa cena, citados por el diario The Washington Post, Trump volvió a afirmar que entre tres y cinco millones de votos ilegales fueron la razón por la cual perdió el voto popular en las elecciones presidenciales.
La hipótesis se rebatió tras los trabajos de investigación de varios diarios estadounidenses. Según escribe The New York Times, las autoridades estatales tampoco reportaron ningún caso de fraude electoral, algo que confirmó el propio expresidente Barack Obama. Pese a ganar el voto electoral, con estas acusaciones infundadas el republicano intenta desacreditar valor a la victoria popular de su rival demócrata, Hillary Clinton, que ganó el voto popular por casi tres millones de votos.
Además, según dijeron estas fuentes, el presidente de EE UU también ensalzó el gran número de personas que asistieron a su investidura el pasado viernes, un comentario que llega tras la polémica por las fotos que muestran una abrumadora diferencia entre el número de gente que asistió a la toma de posesión de Obama –más de 1,5 millones– y aquellos que acudieron a la de Trump, menos de 300.000 según las primeras estimaciones. En respuesta, Spicer afirmó tajantemente el sábado que “la inauguración de Trump es la más vista de la historia tanto en EE UU como en todo el mundo. Punto”.
Los comentarios de Trump, todavía enfocados en la campaña y su victoria electoral, muestran la obsesión del republicano por desacreditar aquello que le molesta. Así lo expresó Spicer en su primera rueda de prensa completa este lunes a mediodía: “Hay una temática constante de menospreciar el enorme apoyo que tiene (Trump)”, dijo. “Y es increíblemente frustrante encender la televisión todos los días y que diga que no podrás ganar, que no lograrás la nominación", añadió, enfatizando que la prensa solo pinta una perspectiva negativa del presidente.
El objetivo del encuentro era un acercamiento entre los líderes parlamentarios de ambos partidos. El evento, uno de los últimos en el primer día laboral del presidente Trump, llegó después de una reunión del republicano con líderes sindicales y tras la firma de una orden ejecutiva para que EE UU abandone el tratado comercial del Pacífico.
Con información de El País
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