Retórica
Karina, Tlatehui y Cuautle: ¿El pacto para cuidarse las espaldas?
Alberto Rocha Vázquez
En Retórica ya lo habíamos advertido: en
política, las casualidades suelen ser demasiado frecuentes como para no
levantar sospechas.
Desde hace tiempo se viene hablando de una posible
cercanía política entre Karina Pérez Popoca y el matrimonio
conformado por Edmundo Tlatehui y Guadalupe Cuautle. Hoy, las
imágenes y los encuentros públicos vuelven a poner ese supuesto acuerdo sobre
la mesa.
La historia tiene un antecedente electoral imposible de
ignorar.
En 2018, Karina Pérez Popoca y Edmundo Tlatehui se
enfrentaron por primera vez por la presidencia municipal de San Andrés Cholula.
Pérez Popoca ganó aquella elección. Tres años después, en 2021, volvieron a
encontrarse en las urnas y el resultado se invirtió: Tlatehui, postulado por
PAN-PRD, obtuvo alrededor de 39.8% de los votos, contra cerca de 30% de Pérez
Popoca, entonces candidata de Morena-PT. La diferencia fue de aproximadamente
nueve puntos porcentuales.
Hasta ahí, la historia electoral en donde se puede
sospechar que hubo pacto para compartirse el poder.
Pero lo que hoy genera ruido es lo que vino después.
En agosto pasado, Guadalupe Cuautle,
actual presidenta municipal de San Andrés Cholula, acudió al segundo informe
legislativo de Karina Pérez Popoca. La presencia de la alcaldesa panista en el
acto de una diputada morenista llamó la atención, particularmente porque ambas
han sido mencionadas en el contexto político rumbo a 2027.
Y apenas unos días después, Pérez Popoca volvió a
aparecer vinculada a la agenda pública de San Andrés durante las celebraciones
patrias.
¿Es una coincidencia?
Puede ser.
¿Es cortesía política?
También.
¿O estamos viendo los primeros capítulos de una
operación de mayor alcance?
Ahí es donde comienza la retórica.
Porque una cosa es la relación institucional entre
actores de partidos distintos y otra muy diferente es que detrás de esas
fotografías exista una negociación política con miras a conservar espacios,
acuerdos o intereses rumbo al proceso electoral de 2027.
Hasta ahora, no existe evidencia pública
suficiente para afirmar que haya un pacto formal entre Pérez Popoca y la llamada "Parejas Infernal". Incluso, versiones periodísticas han planteado la
posibilidad de un acuerdo político entre la legisladora y el entorno de la
alcaldesa, pero se trata de versiones y no de un convenio públicamente
acreditado.
Aun así las preguntas están sobre la mesa.
¿Qué significaría una eventual alianza de ese tipo?
¿Quién ganaría y quién cedería?
¿Se trataría de una estrategia electoral para impedir
que otros grupos políticos lleguen al Ayuntamiento?
¿O simplemente estamos ante una relación política
circunstancial que las fotografías han hecho parecer más grande de lo que
realmente es?
Y hay una pregunta todavía más incómoda:
¿Por qué personajes que públicamente representan
proyectos políticos distintos aparecen cada vez más cerca cuando se acerca la
definición de 2027?
El tema cobra mayor interés porque cualquier eventual
entendimiento tendría que explicarse de frente a los ciudadanos. Sobre todo en
un municipio donde la sucesión política ya comenzó a calentarse y donde los
grupos que han gobernado San Andrés durante los últimos años tendrán que responder
por sus decisiones, sus resultados y sus cuentas.
Además, actualmente existen cuestionamientos públicos
sobre la administración de Edmundo Tlatehui. En agosto de 2026, e-consulta
reportó que el Congreso de Puebla analizaría observaciones de la Auditoría
Superior del Estado relacionadas con 317 millones de pesos de la cuenta pública
2024 del Ayuntamiento de San Andrés Cholula; se trata de observaciones y no de
una sentencia que determine responsabilidad.
Por eso, si realmente existe un acuerdo político entre
estos grupos, la pregunta no debería ser únicamente quién será
candidato en 2027.
La pregunta de fondo sería qué intereses
pretende proteger esa eventual alianza.
Porque si lo que existe es simplemente coincidencia
política, que lo expliquen.
Y si existe un pacto, también.
Lo que no pueden pretender es que en San Andrés nadie
vea las fotografías, nadie haga preguntas y todos crean que se trata únicamente
de cordialidad institucional.
En política, las fotografías no siempre cuentan
toda la historia. Pero sí pueden revelar quiénes están comenzando a sentarse en
la misma mesa.
Y en San Andrés, parece que esa mesa ya empieza a tener varios lugares
ocupados.
Por cierto, ¿alguien ha visto a Mundo Tlatehui?
