Nepotismo pone a prueba el discurso ciudadano de Somos México en Puebla

 

A unos días de asumir la dirigencia estatal de Somos México en Puebla, Julián Rendón Tapia, enfrenta el primer cuestionamiento serio a la credibilidad del nuevo instituto político. La decisión de nombrar a su hija, Vanessa Janette Rendón Martínez, como representante del partido ante el Consejo General del Instituto Electoral del Estado (IEE), ha encendido las críticas entre militantes y fundadores.

El nombramiento no solo abre un debate sobre la legalidad de la designación, sino, sobre su legitimidad ética. Si Somos México nació con la promesa de construir una alternativa ciudadana, alejada de los vicios que durante décadas han deteriorado la confianza en la política, iniciar su vida institucional con un cargo otorgado a un familiar directo del presidente estatal representa un mensaje contradictorio.

La inconformidad ya comenzó a manifestarse entre integrantes que participaron en la construcción del movimiento desde sus primeras etapas.

El caso adquiere mayor relevancia porque el propio dirigente nacional de Somos México, Guadalupe Acosta Naranjo, ha sostenido un discurso firme contra el nepotismo y las prácticas patrimonialistas que, asegura, han caracterizado a distintos gobiernos y partidos políticos. En diversos posicionamientos públicos ha señalado que México necesita instituciones donde el parentesco deje de ser un criterio para acceder a espacios de poder y donde la política vuelva a estar al servicio de la ciudadanía.

Por ello, el nombramiento impulsado por Rendón Tapia coloca al partido frente a una evidente contradicción entre el discurso nacional y las decisiones tomadas en Puebla. Resulta difícil exigir el fin del nepotismo en otros gobiernos cuando, desde la primera integración de su estructura estatal, aparecen señales que recuerdan las mismas prácticas que se prometió erradicar.

El nombramiento de Vanessa Rendón, quien además fue regidora en el Ayuntamiento de Puebla, alimenta la percepción de que las posiciones estratégicas continúan concentrándose en círculos familiares y políticos cercanos.

Somos México llegó al escenario político ofreciendo una esperanza para miles de ciudadanos inconformes con las fuerzas tradicionales y con la intención de consolidarse como una oposición auténtica, independiente y ciudadana; y esto amenazan con erosionar esa expectativa antes incluso de consolidar su estructura en Puebla.

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