Misión Artemisa II impulsa la nueva era aeroespacial y abre oportunidades para México y la UPAEP

-Artemis II es una fase fundamental para el objetivo de establecer una base lunar sostenible, lo que detonará una nueva economía espacial. Este proceso no solo es científico, también es económico. Se generará una cadena de valor donde participarán múltiples países, empresas y sectores del conocimiento.

-A través de proyectos como Gxiba-1 y el impulso a áreas como inteligencia artificial, robótica y biotecnología, la universidad busca posicionarse como un actor relevante en la industria aeroespacial.

La misión Artemis II marca un momento clave en el regreso de la humanidad a la Luna y en la consolidación de una nueva era aeroespacial, destacaron investigadores de la UPAEP, quienes subrayaron su impacto científico, tecnológico y económico a nivel global, así como las oportunidades que representa para México y la formación de nuevos talentos.

Durante una conferencia de prensa organizada por la Dirección de Proyectos Aeroespaciales y el Decanato de Ingenierías de la UPAEP, Charles Galindo Jr. y Héctor Simón Vargas Martínez coincidieron en que esta misión retoma los aprendizajes del histórico programa Apollo Program, pero con tecnología mucho más avanzada y con un enfoque hacia la permanencia humana en la Luna.

Galindo Jr. explicó que Artemis II representa un avance significativo respecto a las misiones Apolo de finales de los años 60 y principios de los 70, al incorporar sistemas tecnológicos superiores, incluso comparables con la capacidad actual de los dispositivos móviles. Asimismo, subrayó que uno de los principales objetivos es estudiar los efectos de la radiación en el cuerpo humano fuera del campo magnético terrestre, un factor crucial para futuras misiones de larga duración.

“Estamos aprendiendo cómo proteger a los astronautas en condiciones donde la radiación es mucho más intensa. Esto será clave para garantizar la seguridad en futuras misiones hacia la Luna y más allá”, señaló.

Por su parte, Héctor Simón Vargas destacó que la cápsula Orion spacecraft funciona como un laboratorio en órbita, donde se desarrollan pruebas en telecomunicaciones, biología y sistemas de seguridad. Entre los avances, resaltó el uso de comunicaciones ópticas de alta capacidad, que superan a los sistemas tradicionales de radiofrecuencia.

Además, explicó que Artemis II es una fase fundamental para el objetivo de establecer una base lunar sostenible, lo que detonará una nueva economía espacial. “Este proceso no solo es científico, también es económico. Se generará una cadena de valor donde participarán múltiples países, empresas y sectores del conocimiento”, afirmó.

En este sentido, recordó que México forma parte del programa desde 2021 mediante la Agencia Espacial Mexicana, lo que abre la puerta a que instituciones como la UPAEP participen en proyectos internacionales de alto nivel.

Los investigadores también destacaron la relevancia científica de explorar regiones inexploradas de la Luna, como la cuenca del Polo Sur-Aitken, donde se encuentran algunas de las rocas más antiguas del sistema solar. Su estudio permitirá comprender mejor el origen de la Tierra hace más de 4.5 mil millones de años.

En cuanto al impacto social, ambos académicos coincidieron en que la misión tiene implicaciones directas para la vida cotidiana, desde avances en medicina y biotecnología hasta mejoras en telecomunicaciones y sistemas de monitoreo terrestre. “Todo lo que se desarrolla en el espacio termina beneficiando a la humanidad en la Tierra”, enfatizó Charles Galindo.

Héctor Simón Vargas añadió que uno de los retos es comunicar adecuadamente estos beneficios a la sociedad. “Es fundamental que el ciudadano entienda que llegar a la Luna no es solo un logro simbólico, sino una vía para resolver problemas en la Tierra y mejorar la calidad de vida”, indicó.

Asimismo, subrayó el papel de la UPAEP en la formación de especialistas capaces de integrarse a esta nueva frontera del conocimiento. A través de proyectos como Gxiba-1 y el impulso a áreas como inteligencia artificial, robótica y biotecnología, la universidad busca posicionarse como un actor relevante en la industria aeroespacial.

Finalmente, los investigadores señalaron que las próximas misiones del programa, Artemis III y IV, previstas tentativamente para 2027 y 2028, respectivamente, consolidarán el regreso del ser humano a la superficie lunar y sentarán las bases para una presencia permanente.

“La humanidad está dando un paso firme hacia el futuro. Es momento de que México y sus jóvenes se sumen a este esfuerzo global”, concluyó Héctor Simón Vargas.

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