Los "pluris" mandan: Coordinadores parlamentarios sin voto directo dirigen el Congreso


​Ciudad de México.– En el ajedrez político del Congreso de la Unión, las piezas más influyentes no siempre son elegidas por el voto directo de la ciudadanía en las urnas.

Aquí una revisión de la conformación de la LXVI Legislatura, que revela que una parte significativa de los coordinadores de los grupos parlamentarios, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República, llegaron a su escaño o curul a través del principio de representación proporcional, popularmente conocidos como plurinominales.

​Este mecanismo, diseñado para garantizar la pluralidad y la representación de las minorías, permite a los partidos políticos asignar asientos basándose en el porcentaje total de votación nacional obtenida, utilizando listas regionales o nacionales predefinidas. Sin embargo, en la práctica, estas posiciones suelen ser ocupadas por las cúpulas partidistas, exgobernadores, o figuras de alto perfil que buscan asegurar un espacio legislativo sin someterse a una campaña de territorio.


​El Peso de las Listas en el Senado


​En el Senado, la Junta de Coordinación Política (JUCOPO), el órgano de gobierno más poderoso, está integrada en gran medida por legisladores que no ganaron su elección por mayoría relativa en sus estados.

​Figuras centrales de la oposición y de los aliados del partido en el poder encabezan sus bancadas desde una posición "pluri". Destacan casos como el de Ricardo Anaya Cortés, coordinador del Grupo Parlamentario del PAN, quien regresó a la escena pública tras años de autoexilio asegurando un lugar en la lista nacional de su partido. Lo mismo ocurre con Manuel Velasco Coello, del Partido Verde (PVEM), y Alberto Anaya Gutiérrez, del Partido del Trabajo (PT), líderes históricos de sus institutos políticos que operan desde la comodidad de la representación proporcional. Incluso en Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda Hoeflich, pieza clave del partido naranja, ocupa su escaño por esta vía. Por el PRI, Manuel Añorve Baños, aunque ha competido en territorio, también ha utilizado esta vía para consolidar su liderazgo parlamentario.

Diputados: La Cúpula del Poder Legislativo


​La situación en la Cámara de Diputados es espejo de la Cámara Alta. Aunque el partido mayoritario, Morena, suele presumir el respaldo popular de sus diputados de mayoría, la conducción de la bancada y de la JUCOPO ha recaído en figuras estratégicas que llegaron por lista, como Ignacio Mier Velazco (quien ha alternado entre ambas vías y ahora coordina en San Lázaro antes de pasar al Senado).

​En la oposición, la tendencia es aún más marcada. El PAN tiene en Jorge Romero Herrera a un coordinador plurinominal que maneja los hilos de la segunda fuerza política. Movimiento Ciudadano, por su parte, designó a la exgobernadora de Yucatán y exdirigente priista, Ivonne Ortega Pacheco, quien encabeza la bancada naranja tras llegar por la vía de la representación proporcional. El PRI, con Rubén Moreira Valdez, mantiene a un operador político de alto nivel que tampoco requirió del voto directo en el distrito para liderar a su disminuido grupo parlamentario.


​¿Legitimidad o Estrategia?


​La alta concentración de coordinadores plurinominales abre nuevamente el debate sobre la legitimidad de quienes conducen los destinos legislativos del país. Si bien su elección es constitucional y legal, sus críticos señalan que carecen del "baño de pueblo" y del compromiso directo con un electorado específico, respondiendo más a los intereses de las dirigencias nacionales que los colocaron en las listas.

​Para los defensores del sistema, la presencia de estos perfiles es necesaria. 

Argumentan que los coordinadores requieren de una visión nacional, experiencia probada y habilidades de negociación que no siempre coinciden con los perfiles más carismáticos necesarios para ganar una elección de mayoría. "Los 'pluris' en la coordinación permiten que los partidos pongan a sus mejores negociadores al frente, sin el desgaste de una campaña", señalan analistas políticos.

Lo cierto es que, en la actual legislatura, el poder de decisión, la negociación de la agenda y la distribución de las comisiones estratégicas están en manos de legisladores que llegaron al Congreso gracias a la aritmética electoral de los partidos, y no por el dedo directo del elector en la boleta.

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