El capricho del Junior Fabián Jiménez


Retórica

El capricho del Junior Fabián Jiménez 

Alberto Rocha Vázquez 


​La política en San Pedro Cholula se ha convertido, lamentablemente, en el refugio favorito de quienes confunden el entusiasmo con la capacidad, y el privilegio con el servicio público. 

El caso más reciente de esta miopía política es la irrupción de Fabián Jiménez, quien ya levantó la mano para la presidencia municipal de San Pedro Cholula, sin más cartas credenciales que una sonrisa y un discurso hueco que no resiste el menor análisis de congruencia.

​La pregunta que recorre las calles de nuestro municipio no es si tiene "ganas", sino algo mucho más pragmático y revelador: ¿En qué ha trabajado Fabián Jiménez? 

Resulta insultante para la ciudadanía —que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para sacar adelante a sus familias— que alguien pretenda administrar los recursos y el destino de una ciudad milenaria sin haber tenido que gestionar, antes, un proyecto de relevancia, una empresa exitosa o, al menos, una trayectoria administrativa que lo avale.

​El currículum invisible

​Cuando revisamos el historial del joven Jiménez, nos topamos con un muro de niebla. No hay rastro de una carrera profesional sólida, no hay registro de batallas sociales ganadas, ni mucho menos de una formación política que haya pasado por el rigor de la gestión pública.

Estamos ante el clásico perfil del aspirante "de probeta": alguien que aparece en tiempos electorales pretendiendo que la improvisación es una virtud y que la falta de experiencia en política o en la administración pública es "frescura".

​Gobernar San Pedro Cholula no es un juego de relaciones públicas ni un experimento para ver si "ahora sí" aprende a trabajar. Las y los cholultecas requieren manos expertas, no manos que nunca han tenido que firmar una nómina o responder por un presupuesto.

​¿Aspiración o capricho?

​Cuestionar el sustento y la experiencia de un aspirante no es un ataque personal; es un ejercicio básico de higiene democrática. Si Fabián Jiménez no puede explicar con claridad de dónde viene su experiencia laboral y qué resultados tangibles ha entregado en su vida privada o pública, entonces su aspiración no es política, es un capricho de grupo y de familia.

​¿Cómo pretendería exigir eficiencia a los trabajadores del Ayuntamiento alguien que no conoce el rigor del esfuerzo sostenido? ¿Con qué autoridad moral hablará de desarrollo económico quien parece desconocer lo que significa generar un empleo desde la iniciativa privada o la administración eficiente?

​Conclusión

​San Pedro Cholula ya no está para becarios con ambiciones de grandeza. El municipio merece respeto, y el primer paso para respetar a los cholultecas es presentarse con un historial de vida que demuestre capacidad. De lo contrario, estamos ante otra candidatura vacía que, de llegar al poder, solo confirmará la regla: lo que no se aprende trabajando, no se improvisa gobernando.

​Es momento de que Fabián Jiménez responda las preguntas incómodas antes de pedir la confianza ciudadana. Porque en política, como en la vida, el que nada ha hecho, nada tiene que ofrecer.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente