Retórica
El hoyo financiero desapareció... pero la deuda apareció
Alberto Rocha Vázquez
En Puebla pasan cosas muy curiosas. Tan curiosas que un día
nos dice Pepe Chedraui, el “jefe” de la “Ciudad Imparable”, que recibieron un
ayuntamiento prácticamente saqueado, con un presunto "hoyo
financiero" de 547 millones de pesos heredado por la administración panista de Eduardo Rivera y Adán Domínguez, después resulta -apostando a la corta
memoria de la gente- que nos anuncian,
con bombo y platillo, que contratarán un crédito por 440 millones de pesos para
pavimentar calles.
La pregunta es inevitable: ¿Qué pasó con el hoyo financiero?
Porque si la narrativa oficial durante meses fue que las
finanzas municipales estaban devastadas por presuntas irregularidades, adeudos
ocultos y un faltante multimillonario, entonces los ciudadanos tienen derecho a
saber en qué terminó esa historia. ¿Ya apareció el dinero? ¿Se recuperó? ¿Hubo
responsables? ¿Alguien fue sancionado? ¿O simplemente el tema desapareció de la
conversación pública mientras la cuenta se le carga nuevamente a los poblanos?
Lo curioso es que el "hoyo financiero" parecía ser
uno de los mayores escándalos administrativos de los últimos años. Se habló de
denuncias ante la Fiscalía, investigaciones de la Contraloría, posibles
responsabilidades administrativas, civiles y hasta penales. Las conferencias de
prensa abundaban en cifras alarmantes. Los funcionarios describían un escenario
casi apocalíptico.
Pero conforme avanzó el tiempo, el escándalo fue perdiendo
volumen. Hoy, mientras se anuncia una nueva deuda, la investigación parece
haberse convertido en una serie de capítulos que nunca llegan al desenlace.
La Contraloría asegura que está por emitir un informe final.
La Fiscalía continúa investigando. Es decir, estamos exactamente donde
estábamos hace más de un año: esperando.
Y mientras esperamos, Santander sonríe.
Porque si algo queda claro es que el banco no tiene ninguna
duda. Mientras las autoridades siguen averiguando quién dejó el supuesto
agujero financiero, la institución financiera ya encontró la solución perfecta:
prestar otros 440 millones de pesos... más intereses.
La situación tiene algo de ironía. Si el problema era un
faltante de 547 millones de pesos heredado por la administración anterior, y
ahora se solicita un crédito por 440 millones, el ciudadano promedio podría
preguntarse si la estrategia financiera consiste en tapar hoyos con préstamos.
Por supuesto, el alcalde Pepe Chedraui insiste en que el
crédito será exclusivamente para pavimentación y que se liquidará en apenas 12
meses. Suena bien. Muy bien. Tan bien que surge otra pregunta incómoda: si las
finanzas municipales están tan sanas como para pagar un crédito de 440 millones
en un año, entonces ¿tan grave era el desastre financiero que denunciaron?
Porque ambas cosas difícilmente pueden coexistir en el mismo
discurso político.
O el ayuntamiento recibió una administración devastada y aún
está enfrentando las consecuencias, o tiene la capacidad financiera suficiente
para contratar y liquidar créditos multimillonarios en tiempo récord.
Lo que no puede suceder es que el "hoyo
financiero" aparezca únicamente cuando conviene explicar los problemas
heredados y desaparezca mágicamente cuando llega el momento de justificar
nuevas deudas.
Las y los poblanos merecen algo más que comunicados triunfalistas
y anuncios bancarios. Merece saber qué ocurrió con las denuncias, quiénes son
los responsables, cuánto dinero se perdió realmente y qué acciones concretas se
han tomado para recuperar los recursos públicos.
Porque de lo contrario, el famoso hoyo financiero corre el
riesgo de convertirse en una leyenda urbana poblana: todos hablan de él, todos
aseguran que existe, todos prometen encontrar a los culpables... pero al final
nadie lo vuelve a ver.
Eso sí, la deuda nueva ya es completamente real. Habrá que reiterar, Pepe Chedraui es el peor enemigo de Morena.

