La CIA en México
Alejandro Mario Fonseca
En 1983 Manuel
Buendía publicó en la editorial Océano La CIA en México, un año después
lo mataron. La propia editorial presenta el libro de la siguiente manera:
Parece no haber dudas entre los analistas de que una parte de la garra
de la CIA reposa precisamente en México. Aunque no existen datos precisos al
respecto, la paciente labor de numerosos investigadores - muchos de ellos
iniciados en su trabajo a raíz del despertar que trajo consigo el terrible
episodio de Vietnam - permite componer un cuadro aproximado de las actividades
de la CIA, una de las dos más poderosas y mejor organizadas instituciones de
espionaje - la otra seria la KGB.
Y en ese cuadro, en cuyas pinceladas se ven intervenciones, golpes de
estado, secuestros, asesinatos, subversión generalizada y una mirada de
agencias y organismos menores al servicio de la CIA, desde periódicos hasta
agrupaciones "religiosas", destaca claramente un rasgo: la mayor
estación de la CIA fuera de Estados Unidos está en México. Si. No es Teherán,
Tokio, Moscú, Taipéi o Viena donde se concentran las energías de la Agencia
Central de Inteligencia. Es en nuestro propio país.
Pero curiosamente es aquí, quizás, en donde menor ha sido el esfuerzo
para poner al descubierto las actividades de esa fauna siniestra - con la
excepción notable de Manuel Buendía. Instalado en el ejercicio de un periodismo
profundo y documentado, Buendía ha dedicado una buena parte de su actividad
profesional al agrupamiento paciente de datos e informaciones - que muchas
veces por si solos no significan nada - sobre la agencia e inteligentemente
hilvanados le han permitido exponer ante la opinión pública la identidad no
solo de numerosos agentes del espionaje norteamericano aquí, sino incluso la de
llamados "jefes de estación" de la CIA - hazana que muy pocos de los
estudiosos de esa organización podrían reclamar para sí.
La doctrina del shock
La principal tarea de la CIA
en el mundo es desestabilizar gobiernos, aquellos que no le son afines para sus
intereses: el resultado casi siempre es un Shock, económico, político y social.
Cuando una sociedad experimenta un gran “shock” hay un deseo generalizado por
una rápida y decisiva respuesta para corregir la situación; este deseo, de
grandes acciones e inmediatas, ofrece una oportunidad a los actores
oportunistas para implementar políticas que van lejos, más allá de una legítima
respuesta al desastre.
Entonces la rapidez con que se implementan las
acciones de rescate, determina que sean indiscutibles: así las políticas
impopulares y desconocidas serán intencionadamente llevadas a efecto.
La doctrina del shock es la historia no oficial del libre mercado. Desde Chile hasta Rusia,
desde Sudáfrica hasta Canadá, es la implantación del libre mercado que responde
a un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein, la autora del
texto, identifica como «capitalismo del desastre”.
México no escapa a este fenómeno mundial y lo que se
avecina desde la llegada a la presidencia de Andrés Manuel López Obrador y
ahora con Claudia Sheinbaum, es una gran amenaza sin precedentes en nuestra
historia, por ello conviene estar bien informados.
El norte de México está en la mira del capitalismo
salvaje de Donald Trump y su plutocracia. Los mexicanos tenemos la obligación
de estar muy atentos a lo que ya está sucediendo y defender a nuestra
presidenta y su proyecto modernizador.
